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cuento el ganso de oro

El ganso de oro es un cuento de hadas (n.º 64) escrito por los hermanos Grimm en 1812. Esta fábula infantil, popular y tradicional se ha transmitido de generación en generación por todo el mundo.

Hay diferentes versiones de la famosa historieta del ganso de oro, incluso películas y dibujos animados, aunque se desconoce cuál es la versión original. La versión reescrita del libro por Adivinanzas10.com en 2022 es el cuento para niños completo, pero corto y resumido. Genial para leer a la hora de dormir o usar en la escuela, gracias a sus fantásticas imágenes e ilustraciones.

Puedes leer el resumen del cuento clásico escrito en nuestra web, o descargar la versión para imprimir en pdf de la historia.

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El ganso de oro

Había una vez, un viejo leñador que vivía con sus tres hijos. “Tontín” era el nombre del más pequeño de los tres, y era despreciado por sus hermanos porque consideraban que era muy lento a la hora de trabajar.

Un día soleado, el hijo mayor y más fuerte del viejo leñador estaba talando el bosque. Se le apareció un anciano vestido con harapos suplicando algo de comer y un sorbo de agua. El hermano mayor le gritó:

“Yo no te voy a dar nada, viejo inútil. Apártate”

Y continuó con su trabajo, talando los árboles del bosque sin parar. El anciano, como respuesta a su grito, lanzó una maldición al joven, que hizo que desde lo más alto del árbol cayera una gran rama, golpeando la cabeza del hijo mayor.

Éste se fue a casa lleno de dolor y tristeza. Le contó lo sucedido al hermano mediano que salió rápidamente camino al bosque para continuar con el trabajo que el hijo mayor no pudo terminar.

Un rato después, volvió al bosque el anciano, suplicando de nuevo comida y un sorbo de agua. El hermano mediano le contestó:

“No te voy a dar nada, anciano inservible. Déjame trabajar”.

Tras oír la replica del hermano menor, el viejo volvió a lanzar una maldición que hizo que se desprendiera otra rama y golpeara la cabeza del muchacho.

Lamentándose por su mala suerte, el hermano mediano volvió a casa, y ya que no podía mandar al hermano mayor a trabajar, mandó a su última opción a talar los árboles del bosque, Tontín, el hermano menor.

Tontín fue corriendo al bosque a finalizar el trabajo. Unas horas después volvió a aparecer el anciano suplicando por un sorbo de agua y un poco de comida.

Esta vez, el hermano pequeño, no se lo pensó y compartió su comida con el debilucho viejo. El anciano, como agradecimiento, lo recompensa con un ganso de oro.

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Tontín, muy contento por haber recibido ese gran regalo, quería reunirse con su familia, su padre y sus dos hermanos para contarles lo sucedido, pero se hizo de noche y decidió quedarse en una pequeña posada situada en el bosque.

En ese lugar, vivía el hotelero con sus tres hijas, unas niñas muy interesadas en el dinero. Al ver el ganso de oro de Tontín, planificaron robarle sus hermosas plumas doradas.

La hija mayor de las tres esperó a que Tontín se quedara dormido, se aseguró y entró a la habitación silenciosamente en busca del ganso de oro. Pero, cuando esta consiguió poner las manos sobre el ganso, se quedó pegada a él y era imposible despegarse.

«Me he quedado pegada, ¡ayudadme! Pero no hagáis ruido, o lo despertaréis».

Las hermanas intentaron ayudarla a despegarse, pero también quedaron atrapadas entre las plumas del ganso una tras otra.

Al despertarse por la mañana, Tontín siguió su camino hacia la cabaña de su padre sin darse cuenta de que arrastraba con él a las hijas del hotelero pegadas al ganso de oro.

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Durante el viaje, un campesino quiso ayudarlas, pero también se quedó pegado al ganso sin forma de escapar.

La esposa de este hombre también quiso ayudar y echar una mano, pero no le dio tiempo a hacer nada, solo rozarlo se quedó pegada ella también.

El perro de este campesino y de su esposa también quiso ayudar, agarrándolos de los tobillos para salvarlos, pero este pobre animal también se quedó pegado. Al igual que el gato del campesino y los tres pollitos que este tenía, todos quedaron pegados.

Pasado un rato, esa extraña fila formada detrás del ganso de oro ya llegaba a una ciudad cercada al bosque. Esta ciudad estaba gobernada por un rey muy famoso, pero la fama no era por él, sino por su hija, pues jamás nadie la había visto reír.

Era tanta la desdicha que sentía su padre por ella, que había decidido ofrecerle la mano a cualquier hombre que fuera capaz de sacarle una carcajada a la princesa.

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Tontín, una vez más lleno de suerte, pasó por delante del castillo mientras la princesa se encontraba paseando. Ella desde allí vio toda la fila que seguía al chico y su ganso de oro, y echó a reír y reír sin parar.

Y así fue, como el hijo pequeño del viejo leñador, el más torpe, lento y atontado, no solo consiguió casarse con la princesa del reino y ser muy feliz, sino que, más tarde, Tontín se debería convertir en el rey.

Sus hermanos aprendieron una gran lección, y es que, aunque su hermano pequeño no fuera el más grande y fuerte, sí era el más generoso y solidario con las personas. Por eso le pasaron cosas tan buenas en la vida.

Moraleja: hay que ser generoso con el resto de personas.

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